Andrés Salado: “En una orquesta hay que liderar desde el carisma” | El Periódico

El director madrileño recoge este viernes el premio Fundación Princesa de Girona de las Artes y las Letras.

Andrés Salado (Madrid, 1983) es uno de los jóvenes directores españoles con más proyección. Dejó atrás su carrera como percusionista para asumir el reto de capitanear un instrumento mucho mayor y complejo. El titular de la Joven Orquesta de Extremadura y de la Opus 23 ya ha dirigido a la OBC en varias ocasiones. Este viernes regresa a Catalunya para recoger el premio Fundación Princesa de Girona en la categoría de las Artes y las Letras, concedido ‘ex aequo’ con la poeta Elena Medel.

¿Esperaba la distinción? No. El día que la dieron a conocer ni me acordaba de que se hacía público el fallo del jurado. Cuando me llamaron para darme la buena noticia me pillaron en pijama, estudiando.

¿Cómo la valora? Este tipo de premios te da contactos, te permite crear sinergias y conocer a gente que quizá pueda ayudarte o alimentarte intelectualmente. Es alucinante la de personas jóvenes con proyectos interesantes de muy diferentes ámbitos coinciden en estos premios. Es lo que más valoro de esta experiencia.

“El éxito hoy no solo depende de tu profesión, sino de crear sinergias con otras disciplinas”

¿Por qué? El éxito hoy en día no solo depende de tu profesión, sino de crear sinergias con otras disciplinas. La música es un mundo muy endogámico, sectario, muy especial en este sentido. Pero yo no soy así. Cuando acabo con ensayos, viajes y estudios necesito desconectar y alimentarme de otras cosas.

¿Por ejemplo? Me gusta leer, me apasiona el cine y me encanta subir montañas y hacer ‘tres miles’ para respirar aire puro. También suelo hacer gimnasia y no para ponerme guapo sino para liberar mi mente. Una de las cosas que no consigo es no hacer nada. Me siento culpable si no aprovecho el tiempo.

¿Cómo se gana un director joven el respeto de una orquesta en la que la mayoría de músicos tienen más experiencia? Con responsabilidad, esfuerzo, trabajo, talento y magia. Pero también con suerte, imprescindible en cualquier ámbito, y con mucha paciencia. Lograr que un grupo de músicos confíe en ti es como ligar un buen pil-pil. De manera muy lenta pero constante has de lograr que todo encaje. Pero, ojo, una cosa es dirigir y otra hacer carrera como director.

En la contratación, las conexiones y los agentes son clave. Yo no puedo ni quiero quejarme. A mis 32 años he dirigido la mayoría de orquestas españolas. Y muchas me han llamado para repetir, que es lo que más valoro.

Subió al podio por primera vez hace poco más de un lustro. ¿De qué sirvió su experiencia en la percusión? Los percusionistas llevamos implícito el ‘tempo’ dentro de nosotros, controlamos el sentido interno de la música. Ello te beneficia, claro, pero también tienes unas carencias enormes respecto a la percepción del sonido. Como director buscas transmitir la energía de la música. La orquesta es un instrumento maravilloso, inmenso y amplio.

¿Cual es su secreto para seducir a los músicos? La inteligencia emocional ayuda. Son muchos egos a gestionar y la época de los directores dictatoriales pasó. Hay que liderar desde el carisma. El director ideal es aquel que te convence sin darte cuenta.

¿Beneficiará a la música y las artes en España que la futura reina toque el violonchelo? Es importantísimo que cualquier niño tenga la posibilidad de tener contacto con un instrumento y no solo a la típica flauta de pico. La música y las artes desarrollan la sensibilidad, la inteligencia y la disciplina. Por desgracia, en España se valoran poco y apenas tienen presencia en las aulas. ¡No entiendo cómo podemos estar matando la cultura de esta manera!